Ruego silencio,
que quiero agarrarme del calorcito de mi corazón y me cuesta oírlo.
Silencio
No me dejes oír las voces de la traición.
Se escuchan bellas y bondadosas.
Están afianzadas en la mecanisidad arbitraria de la incomprensión.
Silencio
que cuando me lo muestras, la nube negra que da miedo de los demás
se les ve clarito.