Un día me aburri de esta humanidad y decidí crear otra.
Algunos diran que fue un intento por propiciar el escapismo. Pero no mi intencion era otra, para nada esa. ¿Es que acaso no hay más mundos posibles?
Esto se me ocurrió estando yo parada en una montaña de tierra y piedras que dejaba para todos sus costados un estremedor precipicio.
Entonces un polizón se adueño de mi cuerpo y mi alma y me utlizó de combustible. Luego colgó de mis ojos dos grandes anclas, abrió mi cabeza y puso en ella un gran lingote de hierro.
Todo se volvió absurdo, no podía respirar un segundo más de aire sin sentido.
Apareció una paloma que se mutiló las alas y me las dio en obsequio para que las uniera a mis omóplatos.
Desde ahora ellas se han convertido en la base de mi gran construcción y a la vez lloro por el gran sacrificio.
Un día me aburri de esta humanidad y quice construir otra, pero por ahora mi voz no tiene la sabia suficiente para hacerlo. Por ahora solo parece que alguien intenta construirme a mi.