Yo vivía con él dentro de una burbuja. El me abrazaba y me recubría. Yo le mire los ojos, el me miró y me atrapó. Tuve que escaparme, así que le mordí el labio. Y en seguida me alejé y me reí. Me volvió a mirar, supo que siempre que lo hacia se comía parte de mi. Estábamos en un micro espacio húmedo, cálido y etéreo. Nuestra burbuja era increíble, mi cuerpo era liviano como el de un fantasma, el de él era más pesado, pero aún conservaba la vitalidad.
Siento su calor, su cuerpo pegado al mío y un amarillo cálido que lo recubre. Mis ojos se humedecen y parpadeo, mi liviandad se convierte en pesadez, necesito que me sostenga fuerte, si me suelta por un instante yo caigo al precipicio eternamente.
Me muerdo los labios y lo miro con los ojos atrapados, no me sueltes que me caigo al precipicio. Mi energía se pierde, el la absorbe, vivo una agonía placentera, pero no llego a morir Mi conciencia se corta y empiezo a desear y convencerme de que él y esa burbuja son el mundo entero. De a poco incluso él me deja de importar, solo quiero estar inerte y con la mirada perdida.
Recupero milagrosamente la conciencia. Frente al deseo de muerte reaparece el amor y la vida, me alejo, no quiero que me haga más daño.
Acerca su boca a la mía, siento la energía y la fuerza atrayente de su aliento. Mi conciencia me hizo recuperar la liviandad, pero ahora se apodera de mí el deseo de tomarlo a él de rehén. ¿Podré? Su muerte es más rápida que la mía, mi agonía es más lenta y además tengo una extraña fuerza que me protege y no me deja morir.
El deseo de encenderlo se corona en mi ánimo. Sabe lo que pienso así que sonríe con una mirada cómplice.
Lo busco, no controla sus impulsos y su fuerza se derrama. Yo lo disfruto, justificándome, el quería que así fuera. Ahora es él quien desea permanecer inerte eternamente.
Ha muerto, lloro, mi mundo se ha desvanecido, se me agota el aliento. Se apodera de mi el sufrimiento y la tristeza por su muerte. No lo soporto, yo solo quería estar rodeada de la energía cálida y revitalizante y en cambio vivo la muerte.