Sueño con actores y resulta que actúo más melodramáticamente cuando las cosas menos trágicas suceden y viceversa.
Escucho el apoyo de los otros y me parece lamentable su escándalo y solo prefiero el silencio. Solo prefiero el silencio.
¿Por qué cuando pasan las cosas más feas uno se vuelve más bueno y empieza a ver en el berrinche y el melodrama cotidiano a un mono saltando por encontrar un poco de diversión dentro de la desgracia?
Buscamos la diversión y en ella nos perdemos de nosotros mismos. Llorar, criticar, putear al fin y al cabo son solo demostraciones de una gran preocupación egoísta. De hecho, toda preocupación es egoísta. Solo las ocupaciones sirven de algo.
Cuando las cosas desgarran la piel uno quiere dejarse de juegos, alejarse lo suficiente de todos los egoístas monos saltarines que saltan al costado escandalizados.
Si al fin y al cabo nos encanta la tragedia… diversión de las más siniestras.
La gente dice, a mi me gusta la tragedia porque es la vida misma, porque mi vida es una tragedia. Todos nos jactamos de lo dura que es nuestra vida y justificamos toda nuestra mierda en eso.
Bla bla bla, pura palabrería, a la gente le gusta la tragedia solo porque somos unos sádicos buscadores de problemas, si no los buscamos nos aburrimos. Estamos tan enfermos que nos encanta ver reproducida la mierda de nosotros mismos en una novela, una película, en un poema, en una canción, en cualquier tipo de obra de arte, chusmeando la vida del otro, leyendo historia o lo que sea…
¿Cómo no apreciamos la belleza? ¿Cómo no somos capaces de transformar esas basuras cotidianas en un poquito de amor? Lo único que tenemos que hacer es lo mejor posible… ¿y lo hacemos? Seguro que no.
Tenemos el corazón recubierto de crueldad y de reproches y así continuamos con el círculo vicioso de mierda que tira mierda, incapaces de perdonar un poquito y ponernos en el lugar del otro.
Al fin y al cabo nos encanta vivir en el infierno y somos unos insensibles ante la verdadera belleza, porque de tanta mierda que tenemos encima, esa belleza nos empalaga.
Es que anque parezca extraño, las cosas son como tienen que ser. Nos inventamos los problemas solo de forma de tener la posibilidad de descubrir su sinsentido y asi conocer, la verdadera felicidad de lo absoluto.
Al fin y al cabo nos encanta vivir en el infierno
martes, julio 25, 2006
Posted by victoria
sábado, julio 01, 2006
Posted by victoria
Llegué y las luces me colmaron el alma
La niebla me mostró la vida
Pero el gris me apagó y el violeta me transmutó.
No quiero morirme contigo, el aburrimiento mata.
El gran muro del inevitable estatismo muerto asfixia y me desespera.
No quiero encadenarme en a la sordidez de los planes despiadadamente prefabricados, en donde la vibración se aquietese y la repetición esta vacía.
Los ciclos son vida, pero esos ciclos son solo estática inercia.
No quiero que me arrastre el huracán de la euforia agonizante de las vidas sin refugio.
Se que puedo refugiarme en las mantas y los abrigos cuando hace frío.
Las lanas de colores me protegen y el fuego arde en un costado.
Los colores danzan a al lado mió reviviéndome.
Las rosas me devuelven el aliento.
Hoy camino por la vereda y me meto adentro de la casa escondida de mi corazón
Desde ahí veo todo y cuando me salgo me pierdo.
Desde ahí la paz me envuelve y todo es vibración que se toca y se transforma.
Desde ahí observa la magia y calla el pensamiento.
Hoy pude ver a los murciélagos fuera de mi y me dieron mucho miedo.
Esas ratas haladas siempre cuelgan para abajo.
Esos bichos voraces e insaciablemente inmundos.
No quiero alimentar a mis murciélagos. No quiero energizarlos con nuestro fuego.
Déjame darle vida a las palomas. Quiero construir la hoguera donde su pureza se eleve y nuestro amor nos de la savia para levantarnos.
Crucifica a la negra ternura de las ratas haladas. Crucifica a los amores que caen, coartan el sentido y encadenan en sus anclas.