Sueño con actores y resulta que actúo más melodramáticamente cuando las cosas menos trágicas suceden y viceversa.
Escucho el apoyo de los otros y me parece lamentable su escándalo y solo prefiero el silencio. Solo prefiero el silencio.
¿Por qué cuando pasan las cosas más feas uno se vuelve más bueno y empieza a ver en el berrinche y el melodrama cotidiano a un mono saltando por encontrar un poco de diversión dentro de la desgracia?
Buscamos la diversión y en ella nos perdemos de nosotros mismos. Llorar, criticar, putear al fin y al cabo son solo demostraciones de una gran preocupación egoísta. De hecho, toda preocupación es egoísta. Solo las ocupaciones sirven de algo.
Cuando las cosas desgarran la piel uno quiere dejarse de juegos, alejarse lo suficiente de todos los egoístas monos saltarines que saltan al costado escandalizados.
Si al fin y al cabo nos encanta la tragedia… diversión de las más siniestras.
La gente dice, a mi me gusta la tragedia porque es la vida misma, porque mi vida es una tragedia. Todos nos jactamos de lo dura que es nuestra vida y justificamos toda nuestra mierda en eso.
Bla bla bla, pura palabrería, a la gente le gusta la tragedia solo porque somos unos sádicos buscadores de problemas, si no los buscamos nos aburrimos. Estamos tan enfermos que nos encanta ver reproducida la mierda de nosotros mismos en una novela, una película, en un poema, en una canción, en cualquier tipo de obra de arte, chusmeando la vida del otro, leyendo historia o lo que sea…
¿Cómo no apreciamos la belleza? ¿Cómo no somos capaces de transformar esas basuras cotidianas en un poquito de amor? Lo único que tenemos que hacer es lo mejor posible… ¿y lo hacemos? Seguro que no.
Tenemos el corazón recubierto de crueldad y de reproches y así continuamos con el círculo vicioso de mierda que tira mierda, incapaces de perdonar un poquito y ponernos en el lugar del otro.
Al fin y al cabo nos encanta vivir en el infierno y somos unos insensibles ante la verdadera belleza, porque de tanta mierda que tenemos encima, esa belleza nos empalaga.
Es que anque parezca extraño, las cosas son como tienen que ser. Nos inventamos los problemas solo de forma de tener la posibilidad de descubrir su sinsentido y asi conocer, la verdadera felicidad de lo absoluto.