Llegué y las luces me colmaron el alma
La niebla me mostró la vida
Pero el gris me apagó y el violeta me transmutó.
No quiero morirme contigo, el aburrimiento mata.
El gran muro del inevitable estatismo muerto asfixia y me desespera.
No quiero encadenarme en a la sordidez de los planes despiadadamente prefabricados, en donde la vibración se aquietese y la repetición esta vacía.
Los ciclos son vida, pero esos ciclos son solo estática inercia.
No quiero que me arrastre el huracán de la euforia agonizante de las vidas sin refugio.
Se que puedo refugiarme en las mantas y los abrigos cuando hace frío.
Las lanas de colores me protegen y el fuego arde en un costado.
Los colores danzan a al lado mió reviviéndome.
Las rosas me devuelven el aliento.
Hoy camino por la vereda y me meto adentro de la casa escondida de mi corazón
Desde ahí veo todo y cuando me salgo me pierdo.
Desde ahí la paz me envuelve y todo es vibración que se toca y se transforma.
Desde ahí observa la magia y calla el pensamiento.
Hoy pude ver a los murciélagos fuera de mi y me dieron mucho miedo.
Esas ratas haladas siempre cuelgan para abajo.
Esos bichos voraces e insaciablemente inmundos.
No quiero alimentar a mis murciélagos. No quiero energizarlos con nuestro fuego.
Déjame darle vida a las palomas. Quiero construir la hoguera donde su pureza se eleve y nuestro amor nos de la savia para levantarnos.
Crucifica a la negra ternura de las ratas haladas. Crucifica a los amores que caen, coartan el sentido y encadenan en sus anclas.
This entry was posted on sábado, julio 01, 2006 , 5:43 p. m.. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can skip to the end and leave a response.